Después de un largo recorrido en tren cama desde Bangkok, 13 horas de viaje, llegamos al norte de Tailandia. Chiang Mai, parece otro país diferente si lo comparamos con la caótica Bangkok, aquí destaca la tranquilidad y la naturaleza.

 

Nada más llegar decidimos informarnos sobre los diferentes santuarios de elefantes, buscábamos algo donde los elefantes estuviesen cuidados y no maltratados, y finalmente nos decidimos por Maerim Elephant Sanctuary, donde su lema es “where elephants are.. loved and respected” (donde los elefantes son… amados y respetados). Este santuario de elefantes se dedica a rescatar y conservar los elefantes que están siendo maltratados por otras empresas o asociaciones. Gracias a los ingresos que aportan los turistas pueden mantenerlos, ya que pueden llegar a consumir entre 100-200kg de alimento al día. Cuando llegamos al santuario pudimos observar que había un elefante bastante pequeño, donde el guía nos contó que fue rescatado hace poco por 2.000.000 Baht que equivaldría a unos 50.000€. También nos contaron sobre el elefante más grande que tenían ya que había sido maltratado fuertemente, y donde podías ver las señales de golpes en su gran cabeza.

 

Desde nuestro punto de vista los elefantes estaban en otra vida, después de todas las barbaridades que escuchamos, pudimos ver que no se sentían obligados a nada, que iban caminando tranquilamente por el bosque. La verdad que si se veían cuidados y felices, y por este motivo recomendamos muchísimo esta experiencia con esta asociación, también hemos observado que tiene muy buenas opiniones en tripadvisor.

 

Nuestra visita empezó dándoles plátanos sin tener contacto directo con ellos, experiencia que ya fue sorprendente al tener el animal terrestre más grande del mundo frente a tus ojos. Después pasamos a una cabaña donde nos dieron ropa como podéis observar en las fotos y nos empezaron a contar la historia que poca gente sabe sobre los elefantes, como han sufrido, y que para rescatarlos como he comentado hay que comprarlos, etc. Más tarde fuimos a por plátanos, y tuvimos contacto directo con ellos, los alimentamos, nos desplazamos hacia el bosque donde tenían también cañas y árboles que les gustan, incluso nosotros cargamos con cañas de otro lugar para dárselas. Después de seguir escuchando más historias  volvimos por un pequeño riachuelo junto a los elefantes hasta llegar al pequeño refugio donde tenían dos pequeños estanques de agua, nos pudimos bañar con ellos y cubrir de barro a este majestuoso ser.

 

“NO HOOK, NO RIDE & WONDERFUL EXPERIENCE OUR DAY HAD BEEN DESIGNED TO GIVE YOU
A WONDERFUL EXPERIENCE WITHOUT RIDING, HURTING, OR EXPLOITING THESE BEAUTIFUL ANIMALS.”

 

Maerim Elephant Sanctuary

Nuestra recomendación es ir en temporada baja, es decir, de junio a agosto, ya que habrá mucho menos turístas y disfruareis mucho más de la experiencia.